jueves, 23 de junio de 2011

Las cuentas del Gran Capitan

Cuando era niño no sé las veces que habré oído esta frase, principalmente cuando le devolvía a mi madre el cambio de alguna compra que me había mandado y del cual, como era mi obligación, había sisado algo para mis gastos. En la actualidad esta frase se esta perdiendo, ya que los adolescentes de hoy en día lo tienen todo y no necesitan sisar, aparte de que no les mandan nada, ni siquiera ir a la compra, se lo hacen todo sus mamás y sus papás. ¡Que bonito es meterse con la generación que te sucede!. Frases como las que acabo de escribir decía la generación de mis padres de la mía, y la de mis abuelos de la de mis padres y así hasta Adan, recriminadoles a Cain y Abel, lo fácil que tenían todo y lo dura que había sido su vida en el Edén.

Pero centrémonos en el Gran Capitán (al que sus padres también le taladrarían con lo fácil que lo tenía todo).
Las cuentas del Gran Capitán

Gonzalo Fernández de Córdoba fue un gran militar español al servicio de los Reyes Católicos. No creó los Tercios en sí pero fue su gran impulsor, y los convirtió en la infantería mas poderosa la época, rol que no perderían hasta varios siglos después. Su mayor gesta fue en Italia, donde fue mandado a frenar la expansión francesa y acabó conquistando el reino de Napoles. Allí gobernó como virrey bajo el mando directo de los reyes. Pero como pasa con todos los grandes hombres en este país la envidia de sus enemigos le jugo una mal pasada. Muerta la reina Isabel, su gran valedora, varios envidiosos le comieron la oreja al rey con el cuento de que lo que se había gastado en la campaña de Napoles era desmesurado, y que el Gran Capitán se había embolsado parte de este dinero para provecho propio. Así que el rey le pidió cuentas, y nuestro héroe, muy enfadado, le dijo que se las presentaría, ya que había puesto dinero de su bolsillo que tenia que serle repuesto.

Y el Gran Capitán se presentó ante su rey con un delirante estado de cuentas que decía mas o menos así: "Cien millones de ducados en picos, palas y azadones para enterrar a los muertos del enemigo. Ciento cincuenta mil ducados en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por las almas de los soldados del rey caídos en combate. Cien mil ducados en guantes perfumados, para preservar a las tropas del hedor de los cadáveres del enemigo. Ciento sesenta mil ducados para reponer y arreglar las campanas destruidas de tanto repicar a victoria. Finalmente, por la paciencia al haber escuchado estas pequeñeces del rey, que pide cuentas a quien le ha regalado un reino, cien millones de ducados". Como podéis apreciar todo un compendio de chulería y mala leche demostrando sin lugar a dudas la españolidad de don Gonzalo. El rey captó tan sutil mensaje y dejó en paz al héroe que tanto hizo por la supremacía española en el Mediterráneo.

3 comentarios:

  1. Que bueno. Que tipo tan genial, el Gran Capitán, se quedaría más ancho que largo el tío.

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  2. Yo tambien me habria quedado muy a gusto. Gracias por comentar

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  3. LA DE VECES QUE MI MADRE (TU ABUELA) ME DIJO ESA FRASE JAJAJAJAJA PUES AUN SE DICE MUCHO NO CREAS

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