jueves, 19 de enero de 2012

Un ataque extraterrestre

Un solitario bloque de hierro y roca cruza el espacio a 35.000 kilómetros por hora después de haberse desgajado de un formidable cometa.

En un pequeño pueblo de Estados Unidos llamado Sylacauga (Alabama) la señora Hodges finaliza su comida y se dedica a recoger la mesa y ordenar los trastos en la cocina.

Un planeta llamado Tierra se interpone en el camino del pequeño bloque de hierro y roca que choca contra su atmósfera incendiándose al instante, mientras se precipita hacia su superficie.

La señora Hodges sale de su cocina y cogiendo una pequeña manta de franela se dirige hacia su sofá para disfrutar de una merecida siesta.

El bloque de hierro y roca cae velozmente hacia la superficie terrestre perdiendo masa a cada segundo que pasa por el terrible rozamiento con la atmósfera terrestre. Finalmente estalla en tres pedazos a unos veinte kilómetros del suelo, siguiendo cada uno su propia trayectoria.

En su cómodo sofá la señora Hodges ha conciliado rápidamente el sueño acurrucada en su mantita.

Uno de los tres pedazos del bloque de hierro y roca de apenas tres kilos de peso impacta con el tejado de una casa atravesándolo como si fuera papel, atraviesa también el suelo del primer piso y cae sobre un viejo mueble de madera maciza. Rebota al golpear en él y, ya con menos velocidad, golpea en una vieja radio, volviendo a rebotar en dirección a un mullido sofá.

La señora Hodges se despierta sobresaltada con un fuerte dolor en un costado, se mira y ve un fuerte hematoma. Contempla estupefacta la habitación y descubre un gran agujero en el techo, mira al suelo y allí, aun caliente, ve un pequeño fragmento del solitario bloque de hierro y roca que hace unos minutos surcaba el espacio exterior.

Pues, aunque parezca mentira, toda esta increíble historia de casualidades fue real. El 30 de noviembre de 1954 a las 14:45 la señora Hodges se convirtió en el primer ser humano (y por ahora el único) en ser dañado por la caída de un meteorito. 

Meteorito Sylacauga + Hodges

En esta foto podéis ver a la señora Hodges y a la policía interrogando duramente al meteorito en cuestión. Si observáis la parte superior veréis el agujero que hizo en el techo de la habitación. La pobre mujer no solo tuvo el gran hematoma, del que se recuperó sin problemas, si no que también tuvo secuelas psicológicas durante toda su vida. Y no es para menos, cualquiera se acuesta a dormir tranquilo después de este susto.

Como si en una película de extraterrestres se tratara, un helicóptero del ejercito se acercó al lugar y se llevó el meteorito sin dar explicaciones al estupefacto marido de la accidentada que quería quedárselo, no sabemos si para recuerdo o con la esperanza de venderlo. Como es de suponer el caso adquirió gran repercusión mediática y el trozo de meteorito se llego a valorar en unos 5.000 dolares, lo que avivó el interés de la familia Hodges en reclamarlo, y finalmente en llevar el caso a los tribunales. Pero no acabó allí la cosa,  resulta que la casa donde vivían era alquilada, y el dueño de esta también reclamo la propiedad del meteorito para pagar los daños ocasionados por la caída.  Finalmente el juez falló a favor de los Hodges, pero mas de un año después del incidente. El interés por la roca había decaído bastante y no se pudo vender a un precio razonable, así que el bueno de Hodges lo donó al Museo de Historia Natural de Alabama.

Después de esto el miedo de Abraracurcix de que el cielo se desplomara sobre su cabeza ya no me parece tan absurdo. Y lamento si a alguno le he fastidiado las futuras siestas.

6 comentarios:

  1. Muy buena historia, Yayo. Ciertamente muy interesante.
    Debo admitir que tengo algo de miedito a que algo me caiga del cielo mientras duerme... pero no me preocupa, me tapare hasta la cabeza con la sabana, ella me protegerá, lo ha hecho con el maldito coco hasta ahora, así que un insignificante meteorito no creo que sea gran cosas... jejej.
    Un Saludo.
    Uriel

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    1. Uriel, ¿por qué me has tenido que recordar al terrible coco? ya veremos como duermo yo esta noche, me tendré que encomendar a la protección de la sabana hasta la cabeza. Por lo menos con el problema me has traído la solución.
      Saludos.

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  2. Querido Miguel Ángel, ¡qué interesante y amena historia nos has traido, que bien podría haberse titulado "El curioso incidente del meteorito a la hora de la siesta!, parafraseando la famosa novela de Mark Haddon!¡Y cuánta cola, cual cometa, trajo consigo la dichosa piedra en la batalla legal sobre su propiedad! Me trajo a la memoria la película de Jamie Uys, "Los dioses deben estar locos", en la que la botella de Coca-Cola caída del cielo (de una avioneta, concretamente), pasa de ser un obsequio divino a codiciado elemento de dicordia por su posesión, un auténtico "regalo envenenado" de los dioses, a quienes debe ser devuelto inmediatamente.
    Y si me permites el puntito clásico, te diré que ya en la Antigüedad meteoros y meteoritos eran considerados como portentosos; cuenta Tito Livio en su "Historia de Roma" libro 22 que, tras la terrible derrota romana en la batalla de Cannas, tuvieron lugar en muchos lugares prodigios que aterrorizaron a la población, entre los cuales se dice que en Palestrina llovieron piedras ardientes del cielo y se anunció que habían llovido piedras simultáneamente sobre el Aventino en Roma y en Ariccia..., lo que podría fácilmente interpretarse como la caída de meteoros. Para contrarrestar los males que estos augurios presagiaban, se consultó a la Curia qué prácticas religiosas, qué sacrificios, qué rogativas debían ser realizadas, todo de acuerdo a las instrucciones de los sacerdotes "decenviros", una vez consultados los Libros Sagrados.
    Enhorabuena por tu estupenda entrada y mil bicos latinos.

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    1. "Los dioses deben de estar locos", tengo que decir que la película me apasiono cuando leí la reseña y me decepciono cuando la vi. Se le podía haber sacado bastante mas partido.
      Muy interesante lo de los meteorito sobre Palestina y Roma, con tu permiso me guardo el dato para una futura entrada que estoy pergeñando con otros sucesos similares que descubrí en mi investigación sobre el caso de la señora Hodges.
      Como siempre , muchas gracias por el comentario y los aportes. Mil besets del espacio exterior.

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  3. A mí no me estropeas futuras siestas porque para que llegue a mi sofá tiene que atravesar varias plantas, me siento seguro jejeje.

    La historia es curiosa y entretenida pero lo mejor es el titulo, super acertado.

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  4. ¿Y la ventanas? no solo caen perpendiculares al suelo, también en diagonal.
    Un saludo y nos seguimos leyendo.

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