lunes, 16 de julio de 2012

¿Una carga de caballería con caballitos de mar?

En realidad no fueron hipocampos, pero si que podemos nombrar a los caballos del 8º Regimiento de Husares del las fuerzas revolucionarias francesas como "caballos de mar", ya que en una carga de caballería sin precedentes apresaron a la flota holandesa en las frías aguas del Mar del Norte

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Estamos en enero de 1795, en plenas Guerras Revolucionarias Francesas. La campaña de Holanda esta siendo un éxito y gran parte del país esta bajo dominio francés. Al mando de las operaciones esta el general Jean-Charles Pichegru. Tras tomar Amsterdam es informado que la flota anglo-holandesa se encuentra en el estrecho formado por la ciudad de Den Helder y la isla de Texel en el Norte del país, y decide mandar a un escuadrón de Husares y otro de infantería a investigar la situación. Al mando de este contingente de tropas iba el joven coronel Lahure Louis Joseph. Cuando llegan allí observan que el mar esta helado y los barcos se encuentran atrapados por el hielo. Entonces se produce uno de esos momentos en que la locura se hace realidad. El coronel comprueba el grosor del hielo y prepara a sus huestes. Cada jinete monta en su grupa a un infante y se lanzan a la carga contra los barcos varados. Contra todo pronostico el hielo resiste la cabalgada y llegan a las inmediaciones de los barcos anglo-holandeses. la tripulación de estos no daba crédito a lo que estaba pasando. Intentan disparar sus cañones pero comprueban que al estar atrapados por el hielo los barcos no están rectos, y bien los cañones apuntan al cielo, o bien al suelo, justo delante de ellos.

Cuando la insólita carga llega a su destino los holandeses se rinden a las primeras de cambio. No se ha disparado un solo tiro, ni ha habido baja alguna en ninguno de los dos bandos. El coronel Joseph se apodera del 14 barcos de linea con un total de 850 piezas de artillería y varios barcos mercantes, ademas de una ingente cantidad de suministros y distintos correos que habían partido con destino a Gran Bretaña. Esta hazaña le valió al insensato-valiente de Lahure Louis Joseph que su nombre este inscrito en el Arco del Triunfo de París.

Ahora juzgad vosotros mismos, ¿eran o no eran caballitos de mar?.

4 comentarios:

  1. Querido Miguel Ángel, interesantísima entrada la de hoy sobre un épico episodio que me trae "al volo", que diría un italiano, las sabias palabras de Tito Livio, "Fortuna per omnia humana, maxime in re bellica potens est", 'La fortuna puede mucho en todas las cosas humanas, pero sobre todo en la guerra'. Y es que con mucha razón has denominado a estos valientes corceles auténticos "hipocampos", más aún cuando los griegos se atrevieron a denominar "hipopótamos" (del griego "híppos potámios", de "híppos" 'caballo' y "potamós" 'río') a ese rechoncho mamífero que conocieron en el Nilo, más por su naturaleza semiacuática que por su elegante porte seguramente.
    El precioso término "hipocampo" también proviene del griego: "híppos" 'caballo' y "kampé" 'curva, sinuosidad", por su parecido en la cabeza a un equino y su elegante retorcimiento en el cuerpo; y de ahí el adecuado salto metafórico para denominar la circunvolución del lóbulo temporal del cerebro cuya caprichosa forma recuerda sin duda.
    Como ilustración te dejo un precioso mosaico romano de un hipocampo hallado en la localidad de Bath, en Inglaterra, famoso por su complejo termal:
    http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Roman_Baths,_Bath_-_Sea_Horse_Mosaic.jpg?uselang=es
    Excelente entrada, amigo mío, sobre una gesta digna de ser recordada.
    Mil bicos.

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  2. Me encanta llevar este blog, no solo aprendo cuando busco mas información sobre mis historia, sino que ademas tengo "bola extra" con tus comentarios.
    Nunca había imaginado que hipocampo venia de curva, creía que ese -campo haría referencia al mar o al agua.
    En Bath si que he tenido la oportunidad de estar y la verdad es que los baños son impresionantes.
    Mil besets

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  3. Muchos de los grandes héroes militares consiguieron el reconocimiento gracias a actos arriesgados a los que lograron sobrevivir. Valor temerario con desprecio por la vida era la mejor manera de obtener galones. Y este caso que nos cuenta hoy fue de una gran temeridad.
    Ha sido tan interesante leer este artículo suyo como encontrar su blog.
    Un saludo.

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    1. Razón tienes, recordemos por ejemplo Little Big Horn, donde esa temeridad lo que condujo fue al desastre mas absoluto.
      Me alegro de que te haya gustado el blog y espero verte de vueltacuando quieras.
      Un saludo

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